lunes, 27 de diciembre de 2010

La RIES cumple 5 años

La Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) cumplió ayer cinco años de vida.

Fue el 26 de diciembre de 2005 cuando tuvo lugar en un local parroquial de Madrid la primera reunión con vistas a constituir la RIES. Desde el verano, varios expertos católicos en el fenómeno sectario, que ya mantenían contacto con anterioridad, habíamos dialogado sobre la conveniencia y necesidad de unirnos y coordinarnos para ofrecer una información más detallada, una formación más global y una mejor ayuda a los afectados. Es decir, que antes del nacimiento hubo una concepción y unos meses de gestación.

A la reunión del 25 de diciembre de 2005 ya fuimos con algunas ideas claras, y con un borrador del Instrumentum laboris, el documento que plasmaba los objetivos y la forma de trabajar de la Red. Aquel día se hablaron muchas cosas, y se empezó a contactar con los miembros potenciales, que actualmente sumamos una treintena. Hemos tenido siempre la preocupación de que los países iberoamericanos estén presentes y activos, por la magnitud que cobra allí el fenómeno de las sectas.

En este recorrido hemos reforzado, sobre todo, la actividad comunicativa e informativa. Sin contar con recursos económicos, hemos logrado ser una referencia ineludible en el estudio del fenómeno sectario y de la nueva religiosidad a nivel internacional. El boletín Info-RIES llega periódicamente a miles de suscriptores, se lee, se reproduce y se cita. Los dos blogs [1],[2], que mantenemos abiertos reciben a miles de personas interesadas en estos temas, y son fuente de consulta para la actualidad de este tema. El programa Conoce las sectas” en Radio María es ahora mismo el único de estas características en España, y también se escucha a través de Internet en los países americanos.

Nuestra labor es continua y callada en su mayor parte. Recibimos consultas de medios de comunicación a los que procuramos informar de la mejor manera posible. Las consultas de familias y personas afectadas las orientamos para ofrecer ayuda concreta. Muchas instituciones eclesiales han podido actuar en cuanto a la infiltración de la nueva religiosidad en sus locales, y sabemos que se usa el material que editamos en ámbitos académicos y docentes.

Con la información está, irremediablemente entreverada, la prevención. Sabemos que el goteo periódico de datos hace percibir la realidad constante del fenómeno sectario, cuando en muchas ocasiones se ha podido pensar que solamente eran episodios puntuales de tipo escandaloso o morboso (ya que así lo daban a entender los medios de comunicación). Las sectas están ahí, las nuevas espiritualidades son ya algo cotidiano para nosotros, en un mundo secularizado que no renuncia a la búsqueda del sentido, y en el que lo religioso en crisis convive con sucedáneos y patologías.

Durante estos cinco años, hemos perdido a algunos de nuestros miembros y de nuestros apoyos (como el psicólogo argentino José María Baamonde, uno de los fundadores más activos; el padre dominico Juan Bosch que, ya enfermo, nos alentó en la distancia; o el sacerdote operario Julián García Hernando, que siguió nuestra actividad a través del Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad"). Los encomendamos a la misericordia del buen Padre Dios.

Muchas cosas quedan pendientes de aquellas primeras intenciones de hace ya cinco años. Parece que fue ayer. Pero algo hemos avanzado, gracias a Dios. En el horizonte nos quedan las palabras con las que introducíamos aquel Instrumentum laboris de 2005, y que gozan de plena actualidad hoy: “La unión es necesaria para racionalizar esfuerzos y hacer así, desde el trabajo conjunto, una tarea urgente de servicio a nuestra Iglesia y, desde ella, a todo el mundo. Desde la fe en Cristo “fuente”, el único que da el agua de la vida, pretendemos un estudio serio de todo este ámbito. Desde la pertenencia a una Iglesia “samaritana” a imagen de su Señor, que se detiene en el camino del mundo a vendar las heridas a las víctimas, pretendemos proporcionar discernimiento y apoyo a las personas, familias e instituciones”.

La última palabra, y la más importante, es la de agradecimiento. Gracias a Dios por lanzarnos a esta aventura y por mantenernos en ella. Gracias a todos los que han apoyado institucional y personalmente nuestra labor. Y gracias a todos los que confían en nosotros, sencillos servidores de la Verdad, que es Cristo.

En nombre de todos los que formamos la RIES, de su secretario para Iberoamérica y del mío propio.

Luis Santamaría del Río
Secretario de la RIES para España
ries.secr@gmail.com